El modelo más rápido de Tesla se enfrentó en un aeropuerto de Melbourne, a un avión Boeing 737-800 de la aerolínea australiana Qantas. Ambas compañías sellaron así su colaboración en proyectos futuros.

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El aeropuerto de Avalon, próximo a Melbourne, ha sido testigo de un enfrentamiento inusual. Tesla, la marca de coches eléctricos del momento (presentó el model 3 hace menos de una semana), enfrentó en plena pista de despegue a su modelo más veloz con un Boeing 737-800. El modelo que participó en la prueba, es la actualización del Tesla Model S P90D que revolucionó el mercado en 2012 con una idea clara: los eléctricos también pueden ser rápidos. Esta mejora del P90D consigue una potencia de 772 CV y alcanza una velocidad máxima de 250 km/h.

Además, gracias al conocido modo de conducción “Ludicrous”, (ridículo o absurdo en su traducción) es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en unos nada despreciables 3,0 segundos. En el enfrentamiento ambos vehículos comenzaron en parado, situados en dos pistas paralelas. En un principio fue el Tesla el que tomó ventaja, haciendo gala de su más que aceptable aceleración. No fue hasta el momento del despegue cuando el Boeing 737-800 dio caza al Model S que, gracias a su poderoso motor eléctrico, mantuvo con suficiencia la reputación que le sitúa como uno de los más veloces en su sector. La aerolínea propietaria del avión, Qantas, pretende sellar con esta prueba el inicio de su colaboración con el fabricante californiano. Con esta alianza ambas compañías buscan fomentar la innovación en el diseño de medios de transporte con proyectos en común.